Paseo de las Esculturas La Pastora

En el marco del Bicentenario, la Municipalidad de Las Condes presenta el Paseo de las Esculturas La Pastora, un proyecto cultural de gran envergadura, que cuenta con el trabajo en gran formato de diez connotados escultores nacionales. La iniciativa –acogida a la Ley de Donaciones Culturales- es impulsada por la Municipalidad de Las Condes y coordinada por su corporación cultural, junto a María Elena Comandari y Rosita Lira, de Artespacio.

El espacio público se inicia en el acceso norte del Centro Cívico y del nuevo Teatro Municipal de Las Condes, fortaleciendo el enclave cultural que representa este recinto, y continúa en el paseo semipeatonal de calle La Pastora, terminando en Isidora  Goyenechea. “Esta obra está concebida como un museo al aire libre y se complementa al Centro Cívico y el Teatro Municipal. Con el Paseo de las Esculturas se abre, y consolida a la vez, un importante barrio cultural y para las artes. Aquí el artista y su obra comparten con los transeúntes, en un espacio abierto, y que comunica dos importantes vías como lo son Apoquindo e Isidora”, señala el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza.

Las obras de 3 a 4 metros de altura fueron realizadas, en materiales nobles, como piedra, bronce o acero, por Federico Assler, Cecilia Campos, Aura Castro, Francisca Cerda, José Vicente Gajardo, Francisco Gazitúa, Mario Irarrázabal, Osvaldo Peña, Cristina Pizarro y el recientemente fallecido Sergio Castillo.

El proyecto, cuyo costo asciende a alrededor de 300 millones de pesos, ha sido posible gracias al aporte de empresas chilenas que, unidas a esta decena de artistas, convirtieron en realidad el sueño humanista de hacer convivir la ciudad con el arte, de establecer el diálogo entre creadores y transeúntes. Una experiencia que, al igual que en la grandes capitales del mundo, demuestra que la calidad de vida no sólo se construye al interior de los hogares, sino que el entorno es fundamental y definitivo para el desarrollo individual y colectivo de las personas. Contribuyeron con esta iniciativa el Banco BCI, Banco Internacional, CCU, Celfín Capital, CorpBanca, Fundación CAP, Grupo Security y Moneda Asset.

Federico Assler (1929), con estudios en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, recibió en 2009 el Premio Nacional de Arte. Realiza sus obras en materiales que en sus inicios eran poco comunes en el área escultórica, como madera aglomerada, hormigón armado y poliestireno expandido. Es en el espacio público donde el escultor desarrolla mejor su obras, totémicas y orgánicas que, sin pedestal, simular surgir de la propia tierra. Sus esculturas, llenas de ricas texturas, invitan al espectador a tocarlas y recorrerlas.  En esta oportunidad, presenta la escultura en hormigón “Doble relieve y columna”, de 3 metros y medio de altura.

Aura Castro (1946) estudió en la Escuela de Artes Aplicadas y en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Realiza su trabajo utilizando la fundición del aluminio y el bronce, así como la talla en piedra y mármol. Su material preferido es el cartón piedra, el que trabaja mediante un específico medio de oxidación, con el que alcanza una apariencia similar a la madera, en cuanto a textura y color. Con este material, junto al acrílico y el algodón, expresa su búsqueda de valores espirituales, el sometimiento de la mujer y sus concepciones sobre el tiempo y la muerte. En esta oportunidad, incursiona en el acero inoxidable, material con el que lleva a cabo, pensando en los naranjos del paseo, “Arbol cósmico”, de 3 metros 40, que es como un árbol de la vida, una semilla que se eleva al cielo.

Cecilia Campos (1947), artista autodidacta, con estudios de historia del arte en la Universidad Católica, participó en el taller de escultura de Matías Vial. Realiza obras en mediano y gran formato, utilizando técnicas de esculpido y tallado en piedra, mármol y alabastro. Sus esculturas giran en torno a la figura humana, principalmente desnudos femeninos, manteniendo una línea más bien simbólica. En otra línea de experimentación y con un sentido de monumentalidad, ha creado figuras abstractas simétricas de tendencia geométrica: círculos, espirales, óvalos y formas triangulares que se cierran en sí mismas como grandes bóvedas planteando con ellas la idea de lo oculto, lo hermético y lo encerrado. En esta oportunidad presenta “Pórtico”, una monumental obra abstracta en granito gris, “que tiene una memoria ancestral”, con un encaje como los antiguos machimbres.

Sergio Castillo (1925-2010), Premio Nacional de Arte 1997, realizó obras trabajando directamente sobre el metal, el que rescataba de desechos varios. Mediante el uso de sopletes y soldaduras, unía aquellos restos encontrados en una nueva composición, que integraba las formas originales de cada pieza. Ligado al Constructivismo, la estética de sus módulos mantiene un carácter rudo y elemental, pues la forma se apoya en buena medida en la tosquedad de los materiales empleados. Sus trabajos, destinados en gran parte a espacios públicos, se basan en investigaciones formales propias de la escultura, como ritmo, tensión, dirección y dinamismo, son principios de la organización visual que Castillo exploraba. La obra “La catedral” es su última escultura, ya que falleció en agosto pasado.

Francisca Cerda (1943), licenciada en escultura de la Universidad de Chile, ha realizado cursos de perfeccionamiento en la Universidad Católica de Chile y la Escuela de Artes de Wimbledon, en Inglaterra. Ella experimenta y crea utilizando un amplio espectro de materiales, tales como bronce, greda, fibra de vidrio, cemento o plumavit. En una primera etapa, siguió un estilo abstracto relacionado con las formas orgánicas, evolucionando luego hacia una obra más figurativa, en especial, el cuerpo femenino. También en su creación se materializa el dolor mediante muros en que aparecen desesperados seres anónimos. Hoy está en una etapa más calma, con obras que enfatizan en la pareja y el amor, encuentros y desencuentros. Su obra “La pensadora” es de bronce fundido de pátina verdosa, que representa una figura femenina bastante mayor que lo natural.

José Vicente Gajardo (1953), licenciado en artes plásticas mención escultura de la Universidad de Concepción, comenzó a trabajar la escultura abordando temas relacionados con el hombre, el cosmos y la reflexión del arte y la religión. Ha trabajado en torno a conceptos del arte primitivo reflejando una constante preocupación por la pureza de las formas. Trabaja las figuras con la idea de simpleza y dualidad, ensamblando bloques de a dos, estableciendo de este modo la unidad. Trabaja las técnicas del esculpido y talla directa del granito, el basalto negro y el mármol. Se interesa por la escultura urbana de impronta arquitectónica, trabajando formatos de gran formato que proyecta en sentido vertical. En esta oportunidad, en su taller en Doñihue, en la Región de O’Higgins, dio vida a una monumental obra abstracta de granito de tres metros de altura, que se asemeja a una herramienta de trabajo, conectándola con la agricultura, que sería el primer uso que habría tenido el sector de Las Condes.

Francisco Gazitúa (1944), con estudios de escultura en la Universidad de Chile y en la Escuela Internacional de Escultura de Kornaria (Yugoslavia), realiza obras en diversos soportes, madera, hierro y piedra granito, oscilando entre lo abstracto y lo figurativo. Entre sus obras destacan esculturas monumentales en las que ha ensamblado sus partes prescindiendo de tuercas, pegamentos o amarres. Los diferentes elementos encajan unos con otros al encontrarse en sus puntos de unión natural. En esta oportunidad, presenta “Pluma de Gabriela Mistral”, obra en piedra y acero que “reúne la elasticidad y finura el acero, con la solidez del paisaje de Chile en la piedra. Es un homenaje a nuestra poetisa. Una pluma para escribir y también para volar: sólo los pájaros y los poetas dejan su pluma al morir”.

Mario Irarrázabal (1940), con estudios en el taller del escultor Waldemar Otto, en Alemania, realiza una producción escultórica con materiales tales como bronce, aluminio, piedra, madera y hormigón. A través de un estilo figurativo, el artista comunica sus ideas en torno a una temática cristiana- humanística, de marcada tendencia social, donde habla de la injusticia, la incomunicación, la soledad. Se aleja de los tradicionales cánones de representación, para concebir seres humanos con miembros alargados y cuerpos abultados, deformaciones que se relacionan con un intenso expresionismo, reforzado las posturas de las figuras y la dirección de sus cabezas. Ha realizado obras de grandes dimensiones, siendo las más reconocidas las diversas manos de cemento que se encuentran en las arenas del desierto chileno, en Punta del Este, en Venecia y Madrid, dispuestas de forma que parecen emerger de la tierra. En esta oportunidad, “Ensamble”, en bronce, habla del encuentro de las personas, a pesar de provenir de sociedades o estructuras diferentes.

Osvaldo Peña (1950) realiza estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, los que no pudo concluir, y luego se perfecciona en España. Comienza a trabajar en poliester, para luego realizar algunas obras en madera y derivar finalmente al empleo del metal. Hay dos líneas en su trabajo, por un lado, la representación de la figura humana, mediante volúmenes forjados en planchas de hierro, y otra, que rompe con la tridimensionalidad e incorpora espejos y láminas, en un intento por aumentar los significados de la obra, y de paso, provocar e involucrar al espectador. Su obra en el paseo es “Largo viaje” y está realizada en acero y aluminio. Mide 4 metros de altura.

Cristina Pizarro (1947), formada en la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile, y con estudios posteriores con el escultor Jan Jacobs, en Amsterdam, Holanda, ha sido pionera en el uso del acero inoxidable para sus esculturas al aire libre, que armonizan con el paisaje y la arquitectura. Sus obras son abstractas y consisten en distintos módulos de líneas curvas y formas ondulantes que une entre sí, sugiriendo de esta manera la sensación de movimiento. Muchas de sus obras evocan elementos de la tierra, plantas extinguidas y fósiles. Su compromiso con la belleza urbana y la preservación del medioambiente la ha llevado a trabajar en innumerables proyectos de hermoseamiento de distintas localidades cercanas a Isla Negra, donde reside. nos de la ex cárcel pública. En esta oportunidad presenta su escultura “Astral”, de cuatro metros de altura, en acero inoxidable.