Artes Visuales

En su cuarta muestra en Chile, el escultor francés Alain Tergny presenta un conjunto en acrílico derivado de las posibilidades del cubo.

Tergny vivió en primera persona la eclosión del arte cinético en París, donde convergieron, entre otros, Cruz-Diez, Soto, Le Parc y Vasarely. Eran los años 70 y su obra abstracta se encaminaba hacia lo concreto y cinético. Desde entonces, no ha dejado de experimentar con diversos materiales para dar con los movimientos precisos que le exige a sus piezas volumétricas.

El artista visual y curador Mario Fonseca señala que “en cada vericueto de estos laberintos geométricos que desafían la percepción, se hace tangible una profunda sensibilidad espiritual y no sólo el virtuosismo en los conjuros a la física. Alain Tergny domina a voluntad las tecnologías de los materiales y los sistemas de iluminación que ocupa en sus esculturas, convirtiendo lo opaco en traslúcido y lo traslúcido en rutilante, más una mirada sensible podrá percibir la poesía inmanente en cada plano, en cada quiebre.

Y destaca cómo el artista francés ha experimentado exhaustiva e incansablemente en sus años de trabajo artístico, “incursionando en espacios que parecen no tener límite, tentando a la física hasta poner en duda ciertas teorías y confirmar otras, haciendo de la distorsión y el desequilibrio virtudes cardinales. Remitiéndose estrictamente a un cubo y sus seis caras, Tergny está siempre a punto de rozar el infinito: confronta ángulos rectos con planos oblicuos, el volumen lleno con el espacio vacío, y el tránsito inexplicable entre ambos estados aparentemente autónomos”

Alain Tergny (1944, Saintes, Francia). Su formación como escultor privilegió la madera, pero pronto se vio inmerso en la eclosión del arte cinético en París, donde convergieron, entre otros, los venezolanos Cruz-Diez y Soto, el argentino Le Parc y el húngaro Vasarely. Entre 1970 y 1973 participó en los salones anuales de Escultura Joven de París, así como en el Salón de Nuevas Realidades (1972), con obras en que utilizaba principalmente el acrílico transparente, así como madera lacada o el metal pintado. Posteriormente, se dedicó durante 30 años al diseño de lámparas, retomando en 2004 la escultura, trabajando con materiales transparentes y que hoy identifica con el título de “Laberintos geométricos”.