Actividades especiales

En el marco de la exposición BOTERO EN CHILE, que trae a Chile la serie Viacrucis. La Pasión de Cristo, del destacado pintor colombiano, se realizará un ciclo de cine latinoamericano.

Las tres películas elegidas están inspiradas en conocidas novelas de escritores del continente.

14 de octubre – Como agua para chocolate, dirigida por Alfonso Arau, en 1992, inspirada en la novela homónima de Laura Esquivel, con Marco Leonardi, Lumi Cavazos y Regina Torné, entre otros. Música de Leo Brouwer. Historia de amor y gastronomía ambientada en México a principios del siglo XX. Dos jóvenes locamente enamorados, Tita y Pedro tienen que renunciar a su amor porque Mamá Elena decide que Tita, por ser la menor de sus hijas, debe quedarse soltera para cuidarla en su vejez. Entre los olores y sabores de la cocina tradicional mexicana, Tita sufrirá durante muchos años por un amor que perdurará más allá del tiempo.

21 de octubre – Pantaleón y las visitadoras, dirigida por Francisco Lombardi, en 1999, con Salvador del Solar, Angie Cepeda, Mónica Sánchez y Pilar Bardem, entre otros. La coproducción Perú-España está basada en la novela del mismo nombre de Mario Vargas Llosa. A un militar se le encomienda la tarea de montar un burdel en plena selva amazónica para así poder tener contenta a la tropa. Pondrá todo su empeño y su disciplina en la tarea.

28 de octubre – El coronel no tiene quien le escriba, dirigida por Arturo Ripstein en 1999, está basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez, con las actuaciones de Fernando Luján, Marisa Paredes y Salma Hayek. Es una coproducción internacional entre México, Francia y España. Al Coronel le prometieron una pensión, que espera inútilmente desde hace muchos años. Viernes tras viernes, trajeadito y solemne, se para ante el muelle aguardando la carta que anuncie la concesión de su pensión. Todos en el pueblo saben que espera en vano. Lo sabe también su mujer, que cada viernes lo mira prepararse ante el espejo para recoger la carta que nunca llegará. Pero el Coronel prefiere cerrar los ojos ante la evidencia y se aferra a su sueño. Y es que, si no, ¿qué le queda?