Teatro y Danza

Pionera en Chile en teatro para la primera infancia, la compañía Aranwa, dirigida por Layla Raña, trabaja con elementos que se encuentran en una casa, materiales cotidianos y reconocibles, que se transforman frente al espectador, jugando a ser y no ser. Sin utilizar texto, con lúdicos estímulos y potenciando la creatividad, llevan a escena un entretenido montaje para niños de 0 a 3 años.

Dos niños se van a bañar antes de ponerse el pijama y dormir. Con esponjas, baldes, paraguas y una gran imaginación, convierten el espacio de la ducha en su imaginario marino, llevándolos a las profundidades del océano. El agua como espacio global, que contiene pero que al mismo tiempo fluye, avanza y está lleno de misterios. Para su directora, la hora del baño es un momento fundamental del día de un infante. Los actores no encarnan personajes, de manera que los pequeños puedan reconocer al adulto como un ser que juega. El espacio es blanco y bastante iluminado.

Aranwa ya cumplió seis años llevando a escena montajes que trabajan con la estimulación temprana. La idea surgió al ver el trabajo del director noruego Karlstain Solli, el que fue adaptado a la realidad de nuestro país, creando una metodología de creación propia. Así la compañía busca estimular y fortalecer el desarrollo motor, cognitivo y social de los niños a través del arte y la educación en la primera infancia, para contribuir a la formación de audiencias y de sociedades más reflexivas y sensibles. La idea es despertar en los niños la creación, imaginación, imitación, aprendizaje, sentido de pertenencia y recuerdo.

En bañador no pretende determinar a los niños qué pensar, sino más bien invitarlos a imaginar y despertar la curiosidad, llenándolos de colores, sonidos y sensaciones que estimulen sus sentidos tanto visual, como sonoro, sin olvidar el tacto. Al finalizar, a los pequeños se les invita a entrar al escenario junto a los actores para que puedan jugar y descubrir ellos mismos los objetos utilizados. Una verdadera experiencia.