Artes Visuales

Ajeno a modas y retóricas, el pintor chileno Jorge Milosevic mantiene la práctica in situ e insiste en el desarrollo e investigación plástica, marginándose de cualquier contingencia política o social. El resultado de ese trabajo es ETERNO RETORNO, su nueva muestra de pintura, que se presenta en nuestro Centro Cultural.

En la serie, que por primera vez se presenta al público, el artista de la Universidad Católica introduce la figura humana a través de anónimos personajes surgidos de la calle, del taller, de su entorno. Se trata de una pintura honesta y directa que, por su espíritu romántico, podría compararse con los ejercicios lumínicos y coloristas de los impresionistas.

“Sin música de fondo, ni atuendo multicolor, mucho menos pirotecnias digitales de circo moderno. Colores, pinceles, la tela. Incluso plantarse frente al natural. Milosevic, de hecho, retrocede al menos cien años cada vez que trabaja, para retomar el pulso creador de los impresionistas franceses, de Regoyos, de Vuillard. Milosevic no remeda, retoma. Así, su incontestable pericia factura expresiones de pintura pura, perfectamente contemporáneas. Cualquier amante del viejo oficio de pintar agradecerá sobremanera adentrarse en su obra”, señala el artista Pablo Salinas.

Sobre el tránsito de pasar de pintar paisaje e interiores a la figura humana, el propio Milosevic cuenta que el regreso a la modelo era un sueño esperado por 30 años. Primero hizo retratos y luego siguió trabajando el desnudo con modelos. “Esta mirada me acercó a la figura, su interior y nuevamente a la pintura. El Eterno Retorno, título de esta muestra, recoge la sensación de algo inevitable en la vida de un pintor, volcarse a lo humano”, explica.

Jorge Milosevic (1963) estudió licenciatura en Arte mención Pintura en la Universidad Católica de Chile, graduándose en 1985. Fue discípulo del pintor Gonzalo Cienfuegos.