Artes Visuales

Con una técnica impecable y absoluto control sobre la materia, Paula Swinburn presenta una serie de obras que pueden leerse en forma independiente o bien como un gran políptico que, dependiendo de su estructura, emite sobre el espectador diferentes emociones y sensaciones, siempre vinculadas a la calma y tranquilidad.

Se trata de óleos y esmaltes sobre papel donde la artista formada en la Universidad de Chile despliega un rotundo gesto de color sobre el soporte impoluto.

Después de licenciarse en Artes Plásticas en la Universidad de Chile, Paula Swinburn (1964) se perfeccionó en arte y educación infantil en la Facultad de Filosofía y Estética de la Universidad Católica. Ha participado en los talleres del escultor Francisco Gazitúa y del fotógrafo Luis Poirot, y exhibido sus obras en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, Galería Artespacio y Centro Cultural Las Condes, entre otros.

En 2007 y 2008 fue seleccionada en concurso Artistas Siglo XXI de la Universidad Católica, y por AICA (Asociación de Críticos de Arte de Chile) en la muestra Voces emergentes. Ha sido invitada a la Segunda Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Argentina (2014) y a formar parte del libro Artista Chilenas Siglo XXI de Arte al Límite (2015).

“La labor creativa de la artista se ha conformado por una especial búsqueda del movimiento que deviene de la danza y el canto para llegar a la pintura, producto de sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde desde la escultura, en sus inicios, se desplaza al formato bidimensional”, expresa Ernesto Muñoz, Secretario AICA Internacional Capítulo Chileno y curador de la exposición.

Y agrega: “Paula Swinburn indaga en un mundo donde el estado de pureza y silencio le otorgan el perfecto soporte para ejecutar su obra, la cual nos conduce a un estado de conciencia de elevada quietud”.

Para Muñoz, la obra del pintor norteamericano Morris Louis es una de las claves para descubrir esas formas elípticas escapadas del pincel de Paula Swinburn como momentos de paz llenas de sentimientos, que en su desarrollo expresan emociones y una suerte de verdadera elevación.

La artista “ha perseguido este espacio y lo logra en un contrapunto donde la precisión se apodera del color y lo hace fluir en composiciones únicas. Producto de ese momento, no ha dejado nada al azar. Su obra lo refleja ahora más que nunca, cuando necesitamos claridad en los conceptos y paz en el mirar”.