Artes Visuales

Luego de seis años de investigación, reflexión y experimentación, la reconocida artista Tatiana Álamos, da vida a Los hijos de Júpiter, una serie de inquietantes personajes, que transmiten en la conexión que busca la autora con otros mundos. La autora, que este año cumplió 90 años, se vale del ensamblaje, el collage y la intervención, para construir una muestra que sorprende con su poesía visual e interpela al espectador para transitar caminos mágicos y desconocidos.

La exposición nació de una forma asombrosa, como ha sido la obra misma de Álamos. En 2010, la artista descubrió una inusual novela de ciencia ficción escrita por un chileno -Francisco Miralles- en el siglo XIX. Desde entonces se ha dedicado a estudiar el texto y el autor, convirtiendo este hallazgo en el punto de partida de su obra reciente.

Como es una constante en todo su trabajo, Álamos no ilustra, sino que crea un imaginario propio, estimulado por las voces de otros. Ya ha trabajado con Mistral, Cortázar, Huidobro o Lorca, por citar algunos, y ahora su mirada alerta se posa en este inusual relato, que se adelante décadas a un tema que aún hoy pertenece al futuro.

“He viajado con Tatiana Álamos a diversos mundos, universos de su creación a los que he tenido la suerte de ser invitado. Con ella siempre son pasajes a lo sorprendente, a lo inesperado. Infancia reconquistada, asombro. Recreación o fabulación mágica, imaginativa, de la física a la astronomía, de la historia a la poesía; de la botánica a la mitología, etcétera. Para la artista un verso, una semilla de baobab o un artículo sobre los neutrinos, puede servir de motor o plataforma de lanzamiento para sus expediciones visuales, para las ensoñaciones mentales que va plasmando en su obra”, señala el teórico del arte Guillermo Carrasco Notario.

Y profundiza al explicar que “Los hijos de Júpiter” no son la ilustración del libro de Miralles, “sino la prosecución de las investigaciones de la artista con la hojalata, el acrílico, y otros materiales que ella sabe unir con suma coherencia en su corpus creativo. Constituyen variaciones sobre un mismo tema, y en este ejercicio la maestría de la artista logra vérselas con suma flexibilidad con lo parco de los elementos, derrochando imaginación y riqueza formal”.

Y es que la muestra se constituye como una verdadera “lección de arte, que en el caso de Tatiana Álamos es siempre lección de vida”, concluye Carrasco.

Tatiana Josefa Álamos Adriasola, pintora y artista visual, nació en Taltal, Chile, el 6 de enero de 1926. Ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en 1964, licenciándose en Arte en 1972. Fue alumna de Francisco Brugnoli, José Balmes, Gracia Barrios y Sergio Mallol.

Realizó estudios de Antropología en la Universidad Católica y de Arqueología en la Universidad Central de Quito, Ecuador. Viajó a París, Francia, donde estudió la técnica del tapiz con los artistas Yagoda Buick y con Jarriga. Además de nuestro continente, su obra ha sido exhibida y admirada también en Norteamérica, Asia y Europa.

Francisco Miralles o el Julio Verne austral
“Poco se sabe y poquísimo se ha escrito sobre Francisco Miralles, personaje polifacético -escritor, científico, inventor y fotógrafo- nacido en Santa Cruz de Colchagua en 1837. Sin embargo, sus dotes imaginativas en la narración y su calidad de pintor y retratista bastarían para una buena asociación creativa con Tatiana Álamos”, escribe el propio Carrasco.

Usando el seudónimo de Saint Paul, Miralles publicó novelas por entregas y artículos literarios. “Pero la más interesante de sus obras, por ser la primera novela de ciencia ficción escrita por un chileno, sin lugar a dudas es ‘Desde Júpiter, curioso viaje de un santiaguino magnetizado’, expedición mental y alucinada a mundos extraterrestres, que de algún modo recuerda los temas de Julio Verne; pero que por la forma en que el protagonista emprende el viaje, hipnotizado y no en un artefacto espacial, lo de Miralles tiene mucho más de alucinación sicodélica o trance de los sentidos”.